Abril vuelve con las caricias de su brisa, con su cálido sol, con ese alegre rumor en la sangre...
Primavera, amiga mía, como siempre traes la risa contigo, la fe en el renacimiento de las flores y árboles que marchitó el invierno, quien queda desterrado hasta próximo aviso, escondido en sus meses fríos, nevados, lluviosos y necesarios.
También la ropa se esconde, la piel se descubre lo justo para empezar a broncearse y mostrarse coqueta. Incluso creo ver más sonrisas en la calle, se contagia la alegría con solo oir tu nombre: Abril.
Abril dulce, invitas al paseo, a la búsqueda interna de nuestro lado aventurero, de nuestra propia locura que en realidad no es más que nuestras ganas de vivir. Regalas el clima perfecto, el escenario perfecto, los días perfectos, protagonistas de tantas letras de canciones, poemas y ovaciones.
Abril dulce también para mí, lleno de amor, de felicidad, de compañía, de despertares soleados, de tardes románticas y noches frescas; al menos unos días, al menos al principio... nada ni nadie es perfecto, y tú tampoco abril, aún así tus colores ofrecen esperanza y promesas de días mejores, tan dulces pero aún más calurosos que tú.

EN EL AIRE Y MÁS ALLÁ...
jueves, 2 de mayo de 2013
martes, 29 de enero de 2013
12 HORAS SIN LUZ
La noche del viernes se fue la luz en mi departamento, como
ya era de noche inmediatamente encendí una vela para poder tener algo de
visibilidad.
Sonreí al llevar a cabo ese gesto, me trajo un agradable
recuerdo de niñez, cuando se iba la luz en casa y mis padres encendían velas
con el mismo fin que yo.
Me acuerdo cuando nos enseñaron a pasar el dedo en mitad de
la llama, y el miedo que me producía pensar que podía quemarme… y cuando
finalmente, con los ojos totalmente
abiertos y con la respiración contenida, lo hice comprobando que, en efecto, no
causaba ningún daño.
Además contábamos alguna historia de miedo en penumbras, y
papá nos hacía dar un salto de susto con algún golpe en la mesa cuando
estábamos más atentas.
Una noche me incendié un mechón de pelo y extinguí
rápidamente el fuego, antes de que se dieran cuenta, sin daños mayores que un
olor a chamuscado y un mechón corto.
Pero sobre todo recuerdo
las ganas de que volviera la luz para poder apagar las velas de un soplo, la
discusión con mi hermana sobre quien lo haría o la carrera hasta los
candelabros en cuanto volvía la electricidad.
Tenía menos de ocho años, son recuerdos vagos… Pero
afloraron todos cuando me quedé en tinieblas. Esperé un momento a que volviera,
pero tardaba, y yo estaba sola; ni dedos cortando llamas, ni historias de
miedo, ni pequeños incendios fortuitos, ni con quién pelear por sofocar el
diminuto fuego.
Me acerqué al destello naranja y exhalé un suspiro que acabó
con el brillo, dejándome a oscuras, pero con una sonrisa infantil en los
labios.
sábado, 26 de enero de 2013
SÉPTIMO ANIVERSARIO
Hoy es tu séptimo aniversario y no puedo evitar sentirme aún
más orgullosa de ti y del logro de este día.
Revivo el alivio de mis más profundos miedos y la esperanza
de que todo saliera bien.
Agradezco que hoy puedas contarme una y otra vez con lujo de
detalles, e infinita pasión, las mismas historias de siempre, sin cansarme
nunca de escucharlas.
Me gusta el rumbo psicológico que toman a veces tus palabras
y acciones desde entonces.
Amo tus chistes terriblemente malos, tu avidez de
conocimientos, tu exquisita cultura general construida a base de curiosidad
insaciable, y amo el “recuerda que te estoy pensando”, el “aprende a caminar
antes de correr”, el “primero lo primero” y el “solo por
hoy…”.
Tus fondos oscuros que me han llenado de pena y angustia, me
hacen creer en la solidez de tus convicciones actuales.
Estoy segura de que soy quien soy, en parte por quien tú eres, y que desde hace siete
años soy una persona mejor.
Porque aquella noche no solo cambió tu vida sino también la
mía, ambos volvimos a empezar.
Y aunque aún me inquietan inoportunos pensamientos de
vez en cuando, consigo calmarme al recordar que no cambiarías mi sonrisa por
NADA del mundo.Te amo.
25-01-2013
martes, 22 de enero de 2013
UN PASEO BAJO EL PARAGUAS...
Que día tan frío el día de hoy...
Gris, lluvioso y corre un gélido aire que enfría hasta los
recuerdos.
Es increíble cómo la ciudad puede hacerte variar de ánimo,
traerte tantos sentimientos en cada paso que das, algunos buenos con sus
sonrisas y otros no tan buenos que también buscan refugio en las líneas de tu
rostro.
Odio salir cuando llueve, pero hoy no me ha molestado
especialmente quizás porque necesitaba el aire de fuera. ¡Qué fácil me resulta
encerrarme en cuatro paredes y qué gratificante volver a sentir la luz del día!
Aunque sea opaca como la de hoy.
He dado un buen paseo, por llamarlo de alguna forma. En
parte por cumplir con obligaciones y necesidades que son lo que últimamente me
conecta con el mundo exterior, en parte porque sé que no quiero estar en casa
todo el tiempo.
Me gusta el movimiento del autobús, ese indiferente
transporte en el que he recorrido el mismo camino una y otra vez con diversos
motivos. Y mientras observo por la ventanilla transparente, vienen a mí los
fotogramas de escenas pasadas en ciertos lugares del recorrido, a veces un poco
más lejos y a veces, más cerca, en los asientos de al lado del mío.
Cuando llego a mi parada y empiezo la marcha puedo verme
sentada entre risas con mis amigos en un bar, divertida y despreocupada, o
quizás veo tensión e incertidumbre en mi rostro porque unos pasos delante está
el chico que me gusta y trato de aparentar desinterés. Aparto con una sonrisa
tonta el recuerdo y sigo mi camino colmado de cientos de escenas diferentes.
Me veo sentada en una escalera esperando a mi jefe; me veo
caminando hacia la biblioteca de económicas mirando de reojo a mi acompañante;
me veo sentada en la Plaza de la Merced alguna noche de primavera, indecisa, y
otra noche de verano, totalmente resuelta; me veo caminando con prisas una y
otra vez en muchas direcciones; me veo en la calle Larios apretando los dientes
para olvidar el dolor de pies tras varias horas de tacones; me veo en calles
llenas de gente y luego me veo esas mismas calles vacías; me veo en las paradas
de autobuses a todas horas mostrando toda una gama de emociones...
Tantos años en ésta ciudad y al menos la mitad de mis
recuerdos recorriéndola son del año pasado; o quizás son esos los más intensos,
los más felices, los menos solitarios, los que me sacaron de mi burbuja.
Realmente no anidan tantas cosas malas en mis líneas de
expresión, pues sonrío incluso a las menos afortunadas.
Éstas calles atesoran fracciones de mi vida y yo por siempre
atesoraré éstas calles.
sábado, 19 de enero de 2013
PENSAMIENTO VERANIEGO (2012)
Llevo un verano muy intenso… en realidad, todo el curso ha
sido intenso, lleno de emociones conocidas y desconocidas pero en su mayoría
buenas.
He tenido que hacer frente a muchas situaciones, que cumplir
obligaciones, que organizarme el tiempo para hacer todo cuanto quería sin
perder un segundo, sin descanso… y la verdad siento que me está pasando
factura, más creo que ha valido la pena todo.
Este año he sido particularmente feliz, pero creo que el
mejor día fue el de la fiesta pre-exámenes. Aquel día era feliz como los niños,
sin ningún motivo.
Siento cansancio físico, mental, incluso cansancio
emocional… ¿se puede sentir eso?
He abierto tanto la mente y el corazón que ya no puedo cerrarlos, ni quiero hacerlo porque he conocido el sabor del desahogo y es sumamente agradable.
He abierto tanto la mente y el corazón que ya no puedo cerrarlos, ni quiero hacerlo porque he conocido el sabor del desahogo y es sumamente agradable.
Creo que ahora mismo estoy un poco desconectada de la
realidad, aún asimilando la cantidad de cosas que han pasado estos meses a una
velocidad vertiginosa, casi sin tiempo para pensar: el “todo o nada”, el “ahora
o nunca”, el “lo tomas o lo dejas”, el vivir como si no hubiera mañana…
Esos
pensamientos que me han desarmado los miedos devolviéndome la libertad de
elegir lo que realmente quiero sin pensar en los demás, sino en mí y en mí y en
nadie más que en mí.
DEUDAS
Últimamente he leído mucho esa frase que dice que la vida es
tan buena maestra, que si olvidas una lección te la repite.
Debería haber una frase, o una continuación de ésta que
diga: Si no entiendes porqué alguien te ha hecho algo, o no puedes perdonarlo,
te pone a ti en la misma situación.
Claro que ya existe “No hagas a otro lo que no quieres que
te hagan a ti.” ¿Pero qué pasa si en un determinado momento haces algo que no
sabes que no quieres que te hagan?
Solo cuando te ves en los zapatos del otro comprendes su
angustia, sus dudas, su preocupación, incluso la felicidad o el egoísmo. Solo
entonces ves los pros y contras, y lo absurdo que has sido y el daño causado y
el amor perdido.
Pues sí, uno va adquiriendo deudas cada día y la vida te da
la factura cuando quiere y el plazo para pagarla. Tú decides cómo… pero ésta
vez decide bien.
18/12/2012.
domingo, 18 de noviembre de 2012
UNA HISTORIA COMÚN.
¿Cómo se sabe quién es la persona correcta para ti? ¿Qué
pasa si la persona que amas no te ama, no te conviene, no te merece, te ama
pero no te lo dice… y tú tampoco lo haces? ¿Los amores de ahora ya no son como
los de antes? ¿Qué ha pasado con las personas, las relaciones, el respeto, la
condescendencia, la lealtad y demás virtudes relacionadas con el amor, tan
desvalorizadas hoy en día? ¿Es el mundo, es el amor o soy yo?
Pequeños detalles marcan la diferencia entre un amigo y un
candidato al amor de tu vida, puedes enamorarte en dos segundos sin darte
cuenta siquiera, pero el enamoramiento es solo el principio de la aventura en
busca del amor.
Derrochas simpatía, sonríes y agradeces. Luego te escondes
tras ese muro de frialdad para que no se vea tu corazón roto. Te lames las
heridas y uno de esos días de sonrisa fingida le vuelves a encontrar…
“¿casualidad o destino?” Te preguntas mientras saludas tímidamente.
Parece que no pasa nada y de pronto… detalles. Incluso a veces
sonríes de verdad y te sientes tan bien que decides entrar en el juego, aún con
heridas, aún con miedo. ”¿Sí o no?” Y das el paso, quieres saber más de esa
persona que te ha devuelto la risa y la esperanza de ojos secos por las noches.
Nadie es perfecto, ya deberías saberlo. Y cuando es
demasiado bueno no te olvides de dudar…
Y entonces te sobreviene un ataque de ansiedad, de
reencuentro con tus ideas, con tus principios, con tu pasado, con todo lo que
tú crees. Es sincero y te gusta, pero no te conviene y lo sabes. Te autoengañas
y te autoconvences, es una prueba, pero no se puede, no se debe.
Normalidad, tan relativa palabra… ¿Qué se supone que es
normal? Lo intentas y fallas, eres débil. Las heridas no cierran todavía porque
el aire está contaminado. Doble filo el amor y ambos muy bien afilados.
Luego viene el conocimiento, ya sabes que esa persona te
gusta, sientes el pulso variar cuando la ves y te traiciona la voz cuando le
hablas, se te sonroja la piel y pones esa sonrisa que te delata.
Él lo sabe, lo sientes, lo intentas a tu manera como lo has
hecho siempre, porque eso es lo que conoces, eso es lo que eres: Dulce,
inexperta. Y él te muestra ese cajón cerrado que muy pocos han visto, pero solo
a ratos porque tiene más miedo que tú aunque se crea lo contrario.
Ya no mojas la almohada, ni finges la sonrisa, le has dado
tregua al armario y al maquillaje que vestía de felicidad a tu tristeza. Sin embargo
no abandonas del todo el recuerdo porque es más seguro aferrarse a él que a la
incertidumbre.
Pasa el tiempo y están juntos pero no lo están, salen juntos
pero nunca solos. Él habla lo opuesto a lo que hace y hace lo opuesto a lo que dice
intentando crear en ti confusión para no sentirse débil, para no admitir lo que
siente, porque aún tiene muchos planes incompatibles contigo y sabe que tú
estás ahí. Él se encarga de asegurarse que estés dándote lo que cree
suficiente.
Y tú estás, aún en pie y sonriente, sabiendo que mereces más
y que él podría dártelo pero no quiere… ¿Por qué? No lo sabes, estás segura de
que te quiere para él, pero se empeña en hacerte creer que no, mientras imagina
en ti a su chica ideal e intenta pulirte a su gusto.
Entonces entiendes que jamás serás lo suficientemente buena,
que es incapaz de aceptar el único defecto que te ha encontrado, o que quizás
simplemente se agarra a eso para no dejarse caer en ti, para mantener su
posición de poder.
Pero sea cual fuere el motivo, entiendes que él no es lo que
tú quieres. Tú quieres a alguien que te ame a pesar de todo, que no te juzgue,
que te valore por lo que eres y no por lo que te falta…
Te sietes feliz y aliviada, no esperas nada. Él está seguro
de que podrá tenerte cuando quiera.
Un día tu sonrisa cautiva a alguien más, y sin querer, te
sorprendes a ti misma también cautivada. Sin embargo no dejas de pensar en
aquel corazón indeciso al que quisiste amar, y en algunos otros que te amaron y
te aman y que no quieres dañar. Pero tu concepto de amor implica la felicidad
del otro aunque no sea contigo, y eso te ayuda a dar el paso hacia tu propia
felicidad.
¿Quién sabe lo que
dejaste atrás? No hay cabida para arrepentimientos, solo tienes que mirar al
frente hacia el nuevo camino que has elegido y hacerlo lo mejor que sabes.
Darte la oportunidad de ser feliz con alguien que sabe lo que quiere… y eso que
quiere eres TÚ.
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